Ir al contenido principal

Qué hace un gerente de restaurante en un día: antes, durante y después del servicio

Encargado de cafetería sonriendo con los brazos cruzados mientras una compañera trabaja tras la barra
Ayseli İzmen
Escrito por
Ayseli İzmen
Actualizado:
Compartir:

La operación de un restaurante es todo lo que tiene que pasar para que un cliente se siente, coma y pague, y para que usted pueda abrir otra vez mañana. Como gerente, eso se reparte en dos capas. La primera es el turno: la revisión y la reunión previa antes de abrir, la sala entera durante el servicio y, después de la última mesa, la caja, el pedido y la nota de traspaso. La segunda es la semanal: horarios del personal, llamadas a proveedores, inventario, contrataciones y facturas. Del turno habla todo el mundo, pero que el día sea llevadero depende más de la capa semanal, porque cuando no tiene un hueco propio acaba apareciendo en mitad del servicio.

Antes de abrir: una revisión en la que el orden importa

Un gerente de restaurante con una tableta da instrucciones a su equipo en la sala antes del servicio.

Usted llega con una lista en la cabeza y ya hay un proveedor esperando en la puerta de atrás. El orden de la revisión previa importa porque cada paso cambia el siguiente.

  1. Recorra la sala desde la entrada, por donde llega el comensal. Las líneas de visión, una mesa que cojea, la temperatura y la luz se ven distintas desde la puerta que desde el pase.
  2. Pida a cocina la lista de agotados por escrito antes de la reunión. De ella depende qué recomienda la sala y qué puede prometer.
  3. Lea el libro de reservas antes de la reunión, no después. Un grupo grande, una nota de un cliente o una mesa que debe quedar libre temprano cambian el reparto de secciones.
  4. Reparta las secciones en voz alta: quién lleva la puerta, quién la barra y a quién le tocan las mesas que nadie quiere.
  5. Ponga nombre a cada interrupción que se repite: el proveedor, el teléfono, los clientes sin reserva en la hora punta.
  6. Cierre un pendiente del servicio anterior. Uno solo, no la lista entera.

El quinto paso es el que más trabajo quita. Una interrupción sin responsable llega al gerente por defecto, y le seguirá llegando en cada servicio hasta que alguien se haga cargo.

Cronometre este bloque durante tres servicios seguidos. Si siempre se alarga, revise primero la nota que dejó el turno de cierre y después la revisión en sí, porque una mañana larga suele empezar con una nota demasiado corta la noche anterior.

Durante el servicio: la sala completa es su puesto

Una mujer en una cafetería observa con preocupación su portátil, reflejo de los apuros de una jornada.

Con las puertas abiertas, su trabajo es la sala, no una estación. Vigila el pase y la puerta a la vez, se mueve a la sección que se quedó atrás y mantiene el plano de mesas al día para que el libro de reservas siga coincidiendo con lo que hay en el salón. Si quiere profundizar en cómo se asignan y rotan las mesas, lo desarrollamos en la guía de gestión de mesas en restaurantes.

Por bueno que sea el equipo, hay decisiones que siguen siendo suyas: qué ofrecer como cortesía cuando una mesa sale mal, cuándo guardar una mesa y cuándo dejar de sentar gente.

Esta última es donde un turno se suele ganar o perder. Si la cocina no da abasto, sentar más rápido solo traslada la espera de la puerta a la mesa, y el cliente que espera con la carta en la mano tiene menos paciencia que el que espera en la entrada. Además, su comanda llega a cocina en el peor momento.

La tentación es meterse en una estación, correr platos o servir bebidas. A veces es lo correcto durante dos minutos; pasado ese rato, nadie está mirando la puerta.

Después de la última mesa: caja, pedido y traspaso

El cierre empieza por el dinero. Cuadre efectivo y tarjetas contra los pedidos del día mientras las cifras todavía se pueden comprobar y la persona que cobró sigue en el local.

Luego vienen los registros de cierre que su local lleve y firme ese mismo día, y después el pedido de mañana, que es más fácil de hacer esta noche que por la mañana, porque todavía tiene a la vista lo que salió.

La nota de traspaso va al final y conviene que sea corta: qué se agotó, qué se rompió, qué mesa tuvo un problema y cómo terminó, y qué debe revisar primero el siguiente turno. Un traspaso que solo existe en la cabeza de alguien se convierte en la primera hora de la mañana siguiente.

La capa semanal necesita su propio calendario

Yo mantendría el trabajo semanal separado del turno, y por una razón práctica: el turno se repite cada día en el mismo orden y las tareas semanales no. Cuando comparten lista con la revisión previa, terminan haciéndose en el hueco entre el almuerzo y la cena. Es mejor llevar dos listas, cada una con su lugar en la semana.

La excepción es un local muy pequeño donde el dueño hace todo en las mismas horas y no hay un segundo gerente. Incluso ahí las tareas semanales necesitan una hora fija, o se cuelan en el servicio.

Toda tarea semanal tiene una versión tranquila y otra urgente. La tranquila ocupa un hueco que usted eligió; la urgente aparece cuando le toca a ella.

El inventario es lo que más se deja pasar, porque saltarse un conteo no causa ningún problema visible esa semana. Si sus pedidos salen mal con frecuencia, nuestra guía sobre la relación de rotación de inventario explica cómo leer el conteo una vez que lo tiene.

Cuente sus interrupciones durante tres servicios

La memoria registra mal un servicio lleno. Tres servicios contados dicen más que un mes de impresiones, y el conteo cabe en el reverso del plano de secciones.

Haga una raya cada vez que algo le saque de una tarea antes de terminarla, con una letra para la causa: C de cocina, S de sala, T de teléfono, P de personal. Cronometre el tramo entre su llegada y el final de la reunión previa. Al cerrar, escriba dos líneas: qué le llevó más tiempo y qué no llegó a hacer.

Después de tres servicios, saque la mediana de cada cifra y no el promedio. Un viernes desastroso sube el promedio sin decir nada de una noche normal, mientras que la mediana es el servicio del medio.

Si una letra domina, por ahí se empieza. El arreglo casi nunca es trabajar más rápido, sino decidir a quién se nombró para esa interrupción en la reunión previa. Si ninguna domina y la apertura sigue alargándose, vuelva a la nota de traspaso.

Cómo repartir el día con un subgerente

Un subgerente (en muchas cadenas, AGM o segundo responsable) cambia el día del gerente general solo si el reparto se dice en voz alta. Hay dos formas habituales.

Por turno: quien está de turno lleva la sala, el dinero y las decisiones, y la nota de traspaso se lo pasa todo al siguiente. Sirve en locales con horario largo y un solo gerente a la vez.

Por responsabilidad: el subgerente se queda con la sala, los horarios y el servicio, y el gerente general con los números, los proveedores y las contrataciones. Sirve cuando los dos están en el local casi todos los días.

Si coinciden en el mismo turno, decidan antes de abrir quién lleva la sala y quién la oficina. Cuando nadie lo dice, los dos acaban haciendo la mitad de cada trabajo y ninguna mitad se termina. Para un subgerente, la respuesta a cómo será su día suele ser lo que el gerente general le haya delegado esa mañana.

Qué puede quitar FineDine del día

Algunas de las interrupciones que recoge su conteo pueden salir de su cabeza y pasar al sistema.

Agotados. En el editor de artículos de Menu Manager puede marcar un plato como agotado, de modo que el estado esté en un solo lugar y no circule de boca en boca. Alguien de cocina tiene que avisar, porque el sistema no se entera solo. Cada artículo tiene además una disponibilidad: siempre, fechas y horas concretas, o periódica por día y horario. Un plato solo de almuerzo puede llevar sus propias horas, y así el cambio de la carta del almuerzo a la de la cena deja de ocupar la reunión previa.

Peticiones del cliente. En Service Options, dentro de los ajustes, usted define qué puede pedir el cliente, por ejemplo la cuenta, y así la petición llega con una forma definida. Qué cambia para el cliente con el menú QR y los pedidos lo explicamos en cómo cambia el código QR la experiencia del cliente.

Pedidos. Los pedidos por QR, a domicilio y para recoger se siguen en una sola pantalla de Orders, separados en en curso, listos y cerrados. Si va a recibir domicilios por su propio canal, la guía de pedidos en línea para restaurantes repasa lo que conviene y lo que no.

Cifras. FineDine IQ se actualiza cada hora, así que lo que mira a las 3 de la tarde es de hoy, y avisa de movimientos inusuales en ingresos y pedidos. El Reservation Report cuenta reservas completadas, canceladas y no-shows, y resulta útil cuando arma los horarios de la semana siguiente.

El software no decide si una mesa merece una cortesía ni cubre una sección cuando alguien avisa que está enfermo. Un informe muestra lo que pasó, y el motivo le toca encontrarlo a usted. Si quiere ver cómo encajaría con su plano de mesas, su horario y su flujo de reservas, puede pedir una demostración de FineDine.

De dónde viene el desgaste del puesto

El peso rara vez viene del servicio. Los gerentes que dejan el puesto suelen hablar de los bordes del día: el cierre que se alarga porque la caja no cuadró, el día libre interrumpido por un proveedor que solo llama al gerente, el horario del personal y el inventario resueltos en la pausa de la tarde.

Tres cambios mueven ese peso y ninguno exige software: un responsable con nombre para cada interrupción que se repite, un hueco propio para cada tarea semanal y un formato de traspaso acordado, para que el siguiente turno no tenga que llamarle.

Algunas cosas no cambian. Un viernes con poco personal sigue siendo un viernes con poco personal, y cuando alguien avisa que está enfermo una hora antes de abrir, quien cubre suele ser usted.

La capa semanal: la misma tarea como trabajo tranquilo y como urgencia a media jornada
TareaVersión tranquila (hueco fijo)Versión urgente (cae en pleno servicio)
Horario del personalSe escribe y se publica a una hora fija cada semanaAlguien avisa que está enfermo una hora antes de abrir y hay que rehacer las secciones sobre la marcha
Llamadas y pedidos a proveedoresSe hacen al cierre, cuando se ve lo que salióUn proveedor llama en la hora punta por una entrega que no llegó
InventarioUn día fijo, antes de pedirAlgo se agota un viernes por la noche porque nadie contó
ContratacionesEntrevistas en la parte tranquila de la tardeUn candidato llega sin cita a las 12:30 y espera en la puerta
FormaciónUn mesero veterano acompaña al nuevo antes del turnoEnseñar la caja a un empleado nuevo mientras la sala se llena
FacturasSe revisan contra las entregas una vez por semanaUna disputa sale cuando el proveedor reclama el pago
InformesLas cifras se leen al cierre o a la mañana siguienteEl dueño pide las cifras de la semana pasada en pleno servicio

Preguntas frecuentes

¿Qué ejemplos hay de operaciones diarias en un restaurante?
La revisión previa y la reunión con el personal, el reparto de secciones, la lectura del libro de reservas, la dirección de la sala y del pase, decidir cuándo dejar de sentar, cuadrar efectivo y tarjetas, hacer el pedido de mañana y escribir la nota de traspaso. Encima van las tareas semanales: horarios, inventario y facturas.
¿Existe una regla 30/30/30 para manejar un restaurante?
La expresión se usa para repartos distintos, así que conviene preguntar a qué se refiere quien la menciona antes de planificar con ella. Para el día de un gerente, el reparto que se sostiene son tres bloques, antes, durante y después del servicio, cada uno con su propio trabajo. Cronometre el primero durante tres servicios y verá adónde se va su día.
¿Cuáles son las tres C de un restaurante?
Circulan varias versiones y no hay una lista única aceptada, así que revise cuál usa cada fuente. Lo que vale la pena dejar cerrado cada noche antes de irse es la caja, el pedido de mañana y la nota de traspaso.
¿Cómo es el día de un subgerente?
Depende del reparto con el gerente general. Si es por turno, usted lleva la sala, el dinero y las decisiones mientras está de turno. Si es por responsabilidad, se queda con la sala, los horarios y el servicio. En ambos casos, pida que el reparto se diga en voz alta antes de abrir.
¿Puede un software encargarse del trabajo diario del gerente?
Puede absorber algunas interrupciones repetidas, como el estado de agotado, los horarios de disponibilidad de un plato y el seguimiento de pedidos en una sola pantalla. Las decisiones de criterio, como dar una cortesía o cubrir una ausencia por enfermedad, siguen siendo suyas.

Loading related posts...