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Pedidos en línea en tu restaurante: qué devuelven, qué cuestan y qué decidir antes

Joven usando su móvil en la mesa de una cafetería junto a una libreta y un zumo de naranja
Idil Aras
Escrito por
Idil Aras
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Si estás listado en una app de reparto, ya recibes pedidos en línea y ya pagas una comisión por ellos. El resto entra por teléfono y se apunta a mano entre servicio y servicio. Con un canal propio el pedido entra directamente en tu sistema, desde un código en la mesa o desde un enlace que compartes. Lo que recuperas se ve en la línea de comisión, en el tiempo que va del pedido a la cocina y en los clientes con los que puedes volver a hablar. Mantener ese canal también cuesta. Cuánto notas depende de unos pocos ajustes: el tiempo de entrega que escribes, el pedido mínimo y qué modo de QR imprimes.

Qué cambia según el canal por el que entra el pedido

Bajo «pedidos en línea» caben canales que se comportan de forma muy distinta. El QR de sala recoge la comanda desde un código pegado a la mesa, con el comensal sentado en tu local. El reparto y la recogida entran por un enlace que compartes: el cliente elige hora y, si quieres, paga antes de que la comida se mueva. La tableta cambia según quién la tenga delante: la lleva el camarero, se queda fija en la mesa o se planta en la barra como quiosco de autoservicio. Con la tableta fija en la mesa el cliente la maneja solo, sin nadie que le explique nada. Por eso el diseño de una carta en tableta tiene que sostenerse sin camarero al lado.

En FineDine cada uno es un interruptor aparte, con sus propios ajustes. Empieza por el que más se parezca a como ya funciona tu sala.

La comisión que dejas de pagar no es lo que te queda

Saca el extracto del mes pasado de la plataforma que uses y busca cuánto te cobró de comisión. Esa cifra es el techo de lo que tu propio canal puede ahorrarte. De ahí solo se mueve una parte, porque los pedidos que cambian de sitio vienen de clientes que ya saben tu nombre.

Enfrente hay que poner lo que cuesta tener canal propio: el precio del plan, la comisión que se lleva la pasarela por las tarjetas que cobras con Fast Checkout y la cuota mensual de la integración con tu POS, si la que tú necesitas la tiene. La comisión que dejas de pagar es un número bruto hasta que le restas todo eso.

No publicamos ningún porcentaje de subida de ventas. Las cifras que podríamos calcular salen de restaurantes con otra carta, otra ciudad y otro radio de reparto, y te dirían muy poco sobre el tuyo. Tu propio extracto es mejor fuente; más abajo verás qué mirar en él.

Lo que cambia en la comanda y en la ficha del cliente

Un pedido por teléfono se apunta, se repite en voz alta y se vuelve a teclear. Un pedido hecho desde el móvil o desde la tableta llega desglosado, con el tamaño y los extras que eligió el cliente. Eso ahorra el paso de teclear, pero el plato sigue tardando lo mismo en salir.

El canal propio te deja además una ficha de cliente, y es eso lo que hace que valga la pena mandar un código promocional. En FineDine un código se puede limitar a un solo canal, por ejemplo solo recogida, y a un importe mínimo de pedido. Así un descuento pensado para las tardes flojas no acaba aplicándose, sin que te des cuenta, en la mesa que más factura.

Ajustes que conviene cerrar antes de encender nada

El tiempo de entrega se escribe en dos campos: preparación y trayecto. Rellénalos pensando en un viernes lleno. El número que pongas es el que la cocina tiene que cumplir en su peor noche.

¿Un código por mesa o uno solo para toda la sala? Decídelo antes de mandar nada a imprimir. Con códigos por mesa, la mesa puede quedar asociada al pedido de forma automática. Con un código único, esa información hay que recogerla de otra manera. Los dos se usan. Si llevas el F&B de un hotel, el número de habitación hace el papel del número de mesa en un comedor, y la misma decisión te cubre el servicio de habitaciones, la piscina y el spa en una sola carta con QR para todos los servicios.

El resto son más rápidos de decidir: el coste de envío, el radio o la zona de reparto, los horarios de recogida y los campos que pides en el formulario de cliente.

Lo que se queda sin revisar antes de abrir

Si subes la carta de sala tal cual a reparto, acabas ofreciendo platos que no llegan a la puerta como salen del pase. En FineDine una carta lleva etiquetas de los canales en los que está activa, así que un plato que no aguante el trayecto no tiene por qué aparecer en la carta de reparto.

¿Cuántos platos de tu carta tienen foto? Cada plato tiene su propio campo de imagen y, sin ella, el comensal elige solo con el nombre y la descripción. Si vas a tapar huecos con IA, ten en cuenta que mejorar una foto que ya tienes y generar una nueva consumen créditos distintos: empieza por los platos que más se piden.

Con los extras y los tamaños pasa algo parecido, y también hay que dejarlos hechos antes de abrir. Sin ellos el cliente solo puede pedir el plato base. Compara el ticket medio de los platos que llevan opciones con el de los que no.

Enciende un canal cada vez. Reparto, recogida, quiosco y QR de mesa tienen cada uno sus ajustes y su propia manera de salir mal; con cuatro a la vez no sabrás cuál provocó la queja.

Dónde no ayuda

Un canal propio no te trae gente nueva. Mueve a clientes que ya te conocen desde una plataforma hacia una lista que es tuya. Si la mayor parte de tu volumen de reparto viene de que te encuentren dentro de una app, cuenta con que ese tráfico se quede donde está, al menos al principio.

Tampoco arregla una cocina que ya va al límite. Más superficies de pedido significan más pedidos en la misma franja de servicio. Cuando la cocina no puede seguir el ritmo de la sala, el cuello de botella se traslada al pase.

Habrá mesas que sigan queriendo una persona delante. El QR de sala y la comanda del camarero conviven, y para eso está el modo de servicio completo en tableta: el cliente habla con alguien y esa persona introduce la comanda en la misma tableta, sin moverse de la mesa.

Cómo saber si ha funcionado

Elige un periodo que cubra una semana normal para ti, con servicios de entre semana y de fin de semana. Si tu volumen es bajo, alarga el periodo hasta que tengas suficientes pedidos que leer.

Al leer la línea de comisión, ponla junto a lo que te costó el canal propio en ese mismo periodo, con los costes que ya has visto arriba. En las cancelaciones, en cambio, el total dice poco. Lo que dice algo es qué tienen en común los pedidos que se caen: la hora, el tamaño del carrito, la distancia de reparto.

La pestaña de AI Reports de FineDine cubre parte de esto. Entre sus ocho métricas están ingresos, pedidos, ticket medio y conversión, con actualización cada hora, y puedes comparar rangos de 7, 14, 28 y 90 días contra el periodo anterior. También avisa de anomalías diarias en ingresos, pedidos y sesiones. Si alguna de esas métricas se desglosa por canal, confírmalo en tu propia cuenta; cuando no se desglosa, el reparto por canal habrá que contarlo en otro sitio. Hasta dónde llega el histórico depende de tu plan, así que mira los límites vigentes en la página de precios antes de montar una rutina encima.

Cómo se monta en FineDine

Un montaje que aguanta suele construirse en este orden. Primero la carta: platos, tamaños, extras y fotos, porque todos los canales leen de ahí. Después un canal, con sus propios campos. Luego el cobro, que se configura canal por canal. El código, al final.

El código por mesa o único ya lo has decidido arriba. Imprime en modo Display y pasa a Ordering cuando la carta esté lista. Display enseña la carta sin abrir el carrito, así puedes revisar precios y fotos antes de recibir el primer pedido; Ordering añade el carrito y empieza a recoger comandas.

El pago desde el mismo código con el que se ha pedido es la otra mitad de este montaje: así funciona el pago por QR. Conviene activarlo a la vez, para que la mesa no espere dos cosas distintas.

Para verlo funcionar sobre tu propia carta, pídenos una demo y tráete un servicio de los que tú llamarías lleno.

Cuatro cifras para leer después de un periodo representativo, cada una con su propia pregunta
Qué mirarQué pregunta responde
Reparto de pedidos por canalCuántos pedidos se han movido de verdad al canal propio
Ticket medio por canalSi el mismo cliente gasta distinto cuando no hay nadie de pie junto a la mesa
Línea de comisión del extracto de la plataformaCuánto se ha quedado en la casa, leído siempre junto a lo que costó tu canal en ese mismo periodo
Cancelaciones y devolucionesSi hay algo mal configurado, y qué patrón comparten los pedidos que se caen

Preguntas frecuentes

¿Hace falta un POS para recibir pedidos en línea?
No. Los pedidos entran directamente en el panel de Orders y puedes trabajar solo con una impresora. Si ya tienes POS, el Marketplace de FineDine lista integraciones con Foodics, Clover, Square, Revel, Epos Now, Simpra y TiPOS, entre otras. Algunas son gratuitas y otras llevan una cuota mensual, que aparece en cada ficha.
¿El cliente puede pagar en línea o seguimos cobrando en la puerta?
Las dos cosas. Fast Checkout procesa los pagos con tarjeta a través de Stripe o Myfatoorah y permite dividir una cuenta. El pago con tarjeta, Apple Pay y Google Pay convive con el efectivo contra entrega. La propina se puede cobrar en el momento del pago, con los porcentajes que tú fijes.
¿Quién hace el reparto?
Tú. El canal recoge el pedido, guarda la dirección y los datos de tu formulario de cliente, y aplica tus reglas de coste de envío y pedido mínimo. No hay nada dentro que asigne un repartidor. Hay restaurantes que lo hacen con su propio personal y otros con una empresa de mensajería; el tiempo de trayecto que escribas tiene que corresponder a quien conduzca de verdad.
¿Se puede vender alcohol por este canal?
Puedes activar un paso de verificación de edad para que el cliente confirme antes de pagar. Si eso basta por sí solo es una cuestión de licencias locales, así que mira qué exige tu zona antes incluso de poner alcohol en la carta.
¿Necesitamos una web antes de poder recibir pedidos?
No. La página de pedidos tiene su propio enlace y su propio código QR, y con eso basta para un cartel de mesa, la bio de una red social o un hilo de mensajes. Hay un creador de webs por si más adelante quieres darle una casa, aunque lo que incluye depende de tu plan: míralo en la página de precios. Los pedidos no dependen de tener web.

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